Cuando quieras dar una opinión o sugerencia de mejora a una persona de tu entorno profesional, es importante que lo hagas de manera efectiva, si deseas provocar cambios positivos. El feedback  es la herramienta más potente para conseguir los mejores resultados, tanto a nivel personal como a nivel de equipo. De hecho, puedes darlo a cualquier persona relacionada con la empresa. Pero hacerlo bien es todo un arte y para que la herramienta funcione hay que utilizarla bien. Aquí tienes ocho trucos para que consigas dar un buen feedback:

1- Céntrate en una situación concreta, expón en primer lugar la situación a la persona en cuestión y a continuación describe su comportamiento concreto que quieres comentar. Es muy importante realizar esta contextualización, porque si eres demasiado general o abstracto tu argumento perderá fuerza y generará confusión en la persona que lo recibe.

“Sandra ¿recuerdas el viernes cuando vimos al nuevo cliente y le comentaste que no había ninguna solución a su problema?”
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2- Utiliza la técnica sandwich. Es muy efectiva, ya que empiezas y terminas en positivo. Transmite a tu interlocutor sus comportamientos o características que para ti son valorados. A la hora de entrar en la crítica enfócalo de manera que le quede claro el beneficio que obtendrá mejorando el aspecto al que te refieres.

“Tú nunca te das por vencida (aspecto positivo),  al decirle al cliente que no hay solución éste puede sentirse inseguro (aspecto negativo)  si, en cambio, le dices que lo revisarás le das confianza y seguridad (aspecto positivo)”
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3- Aspectos negativos: NO los relaciones a la identidad de la persona. Ya que puedes provocar que se ponga a la defensiva. Por ejemplo, si una persona del equipo al que lideras ha perdido unos documentos muy importantes y quieres que vaya con más cuidado y le dices:

“Alfredo, eres muy desordenado (…)”

Puedes provocar el Efecto Pigmalión negativo en el entorno laboral. Mejor céntrate en hechos descriptivos, quitando atributos negativos y descalificadores. Es importante dejar muy claro que lo negativo no son sus características personales, sino sus comportamientos. De esta manera los podrá cambiar.

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4- Aspectos positivos: SÍ que puedes relacionarlos a la identidad de la persona. Así, le das un input positivo directo que favorece su autoestima y le predispone a escuchar de manera más abierta y relajada.

“Alfredo, eres una persona muy responsable y con una capacidad de trabajo muy alta (…)”

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5- Fomenta que se plantee una acción de mejora: Después de exponer los hechos, invítale a que se haga responsable de un plan de acción para mejorar.

“(…) has extraviado dos documentos muy importantes en la última semana y no puede volver a pasar. ¿Qué has pensado para evitar que ocurra la próxima vez?”.

También puedes darle alguna sugerencia:

“Yo, para organizarme, abrí una carpeta a parte sólo con ese tipo de documentos y me funciono muy bien. Podrías probar este sistema”.

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6- Encuentra el momento oportuno para dar feedback. Si crees que debes dar ese feedback de una manera urgente busca un entorno y espacio adecuado y hazlo siempre de manera individual, evitando hacerlo delante de terceras personas.

“Susana, me gustaría compartir un par de impresiones que me han surgido a raíz de tu propuesta. ¿Tienes cinco minutos para comentarlas antes de reunirnos con el cliente?”.
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7- Evita utilizar los términos “debilidades” o “puntos negativos”, ya que son conceptos estáticos que no promueven la búsqueda de mejora. Si por el contrario, hablas de “ASPECTOS A MEJORAR” o “PUNTOS DE MEJORA”  estás incluyendo un verbo de acción e invitando a la movilidad y al cambio. Le das a entender que está en su mano mejorar comportamientos que le impiden tener un rendimiento superior.

“Exacto Juan, la iniciativa es precisamente un aspecto a mejorar en tu equipo para que suban las ventas”.
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8- Pregunta a tu interlocutor si desea recibir feedback, especialmente si no estás realizando una evaluación de desempeño. Como seguramente esa persona no espera tu feedback ponle sobre aviso, para provocar su predisposición a la escucha. debes tener también presente el hacer esta consulta previa si se trata de un homologo o tu responsable y recuerda en cualquier caso hacerlo siempre de manera asertiva pero con mucho respeto y tacto.

“Sandra, tengo un par de sugerencias sobre tu intervención que creo te serán muy útiles ¿Quieres escucharlas?”.

Así prepararás a tu interlocutor para que te escuche con más atención.

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Desde siempre me ha fascinado el desarrollo de las personas y participar en el descubrimiento y la potenciación de todas sus habilidades.